No recuerdo quién dijo, con toda razón, que las leyes deberían servir para administrar lo común (es decir, para garantizar que todos tengan acceso a los bienes comunes) y no para gobernar a las personas.
Esta pequeña obviedad no es una simple frase ocurrente; marcar esa diferencia tiene, en realidad, unas consecuencias enormes.
La ley, y mucho menos las leyes penales o el resto de medidas coercitivas del estado, no debe ser nunca el reflejo de lo que nos gustaría, sino de lo imprescindible para la convivencia.
Además, un estado democrático no puede tratar de regular comportamientos comunmente aceptados por medio de la ley (como públicar en un weblog, compartir música, expresar opiniones en público, etc.)
El caso Indymedia no es sino el reflejo de una tendencia peligrosísima: es el intento de frenar por medio de la fuerza el ejercicio de un derecho, por el simple motivo de que no les gusta cómo se ejerce tal derecho.
Lo más preocupante es la recurrencia a medidas de excepción para afrontar hechos cotidianos. Ya no hay una separación clara entre moral y ley, entre policía y ejército, entre opinión de un gobernante y razón de estado... Como decía el eslogan de aquel partido, vamos a más.
La ley como administración de lo común
(Puntos:2, Interesante)( http://barrapunto.com/ )
Esta pequeña obviedad no es una simple frase ocurrente; marcar esa diferencia tiene, en realidad, unas consecuencias enormes.
La ley, y mucho menos las leyes penales o el resto de medidas coercitivas del estado, no debe ser nunca el reflejo de lo que nos gustaría, sino de lo imprescindible para la convivencia.
Además, un estado democrático no puede tratar de regular comportamientos comunmente aceptados por medio de la ley (como públicar en un weblog, compartir música, expresar opiniones en público, etc.)
El caso Indymedia no es sino el reflejo de una tendencia peligrosísima: es el intento de frenar por medio de la fuerza el ejercicio de un derecho, por el simple motivo de que no les gusta cómo se ejerce tal derecho.
Lo más preocupante es la recurrencia a medidas de excepción para afrontar hechos cotidianos. Ya no hay una separación clara entre moral y ley, entre policía y ejército, entre opinión de un gobernante y razón de estado... Como decía el eslogan de aquel partido, vamos a más.